Belém do Pará, Brasil.– En el marco de la Cumbre de Líderes previa a la 30.ª Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP30), el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mercado de Carbono (CNCCMC), Max Puig, llamó a los países a reorientar sus modelos de desarrollo económico y social para enfrentar los desafíos del cambio climático, destacando que la acción climática debe traducirse en hechos concretos y medibles, más allá de los discursos.
Durante su intervención ante jefes de Estado y de Gobierno, Puig afirmó que “no basta con hacer crecer la economía, hay que crecer bien. Esto significa afianzar la protección de la plataforma natural que nos garantiza la vida y asegurar la resiliencia y la sostenibilidad, al mismo tiempo que se desarrollan políticas de equidad social que permitan mejorar las condiciones de vida de las capas medias y de los sectores populares urbanos y rurales. Solo colocando la sostenibilidad y la equidad social en el centro de las políticas el desarrollo será sostenible”.
El alto funcionario destacó la necesidad de que los países asuman la acción climática con base en la ciencia y la responsabilidad social, en defensa de las vidas y los derechos de sus ciudadanos. En ese sentido, subrayó que la República Dominicana avanza con paso firme en la implementación de su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC) del año 2020, cuyos resultados superan las metas asumidas en reducción de emisiones financiadas con fondos propios.
“En 2020 nos comprometimos a reducir nuestras emisiones en un 27 % para 2030, de las cuales solo un 7 % sería cubierto con recursos internos. Sin embargo, ya en 2025 hemos alcanzado una reducción del 11 % exclusivamente con inversión nacional, superando en más del 50 % nuestra meta en la mitad del tiempo proyectado,” señaló.
Puig reiteró que el desafío del cambio climático no solo requiere compromisos internacionales, sino también una revisión profunda de los modelos de desarrollo que históricamente han generado desigualdades y vulnerabilidades.
“El desarrollo del siglo XXI debe garantizar la plataforma natural que permite la vida en el planeta. Crecer bien significa generar prosperidad sin comprometer el futuro de las próximas generaciones,” afirmó.
En relación con la NDC 3.0, anunció que las nuevas metas de compromiso climático del país se darán a conocer en los próximos días, y recalcó que “con toda seguridad serán más ambiciosas que las metas trazadas en 2020”.
Compromiso de todos
Puig subrayó que la acción climática no puede quedarse en los discursos ni en las declaraciones de intenciones.
“En República Dominicana nos estamos esforzando por demostrar que se puede avanzar hacia un desarrollo bajo en carbono y resiliente, sin dejar a nadie atrás,” enfatizó.
Respaldó además el llamado de Brasil a que esta sea la “COP de la verdad y de la implementación”, en la que se reconozcan los esfuerzos de la región, se fortalezca el multilateralismo y se confirme el compromiso global de limitar el aumento de la temperatura a 1.5 grados Celsius respecto a los niveles preindustriales.
Con su participación en la COP30, la República Dominicana reafirma su liderazgo en acción climática en el Caribe y América Latina, promoviendo una voz regional que defiende la justicia climática, el financiamiento para la adaptación y la responsabilidad compartida frente a una crisis que afecta de manera desproporcionada a los países más vulnerables.
Santo Domingo, 11 de julio – “Resulta crucial avanzar hacia una mayor convergencia entre la protección de los sistemas alimentarios y la acción climática para proteger a las personas, sus medios de vida rurales y los ecosistemas, sólo así podremos lograr los objetivos del Acuerdo de París sobre cambio climático y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, garantizando la resiliencia y la sostenibilidad económica y social a largo plazo”.
Así lo afirmó el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), Max Puig, tras participar en el Diálogo de Alto Nivel de la Iniciativa de Convergencia de los Sistemas Alimentarios y la Acción Climática, encabezado por el ministro de la Presidencia, José Ignacio Paliza y el ministro de Agricultura, Límber Cruz.
En su intervención, Puig recordó que la producción y distribución de alimentos se encuentra amenazada por los efectos negativos del cambio climático, que están alterando los patrones de lluvia y el ciclo del agua, ocasionando fenómenos extremos como largas sequías; aguaceros intensos y repentinos; o huracanes y tormentas tropicales menos predecibles, lo que “nos obliga a tomar medidas para adaptarnos a estas condiciones”.
Sin embargo, destacó que la industria agropecuaria y alimenticia también genera impactos climáticos que es urgente atender para mitigar las causas del calentamiento global y sus consecuencias.
“Los sistemas alimentarios son responsables de aproximadamente un tercio de las emisiones de gases de efecto invernadero en todo el mundo, a través de la producción agrícola, la ganadería y el procesamiento de los alimentos, además del uso de pesticidas y la agricultura intensiva que degrada los suelos”, dijo Puig.
En tal sentido, insistió en la necesidad de fortalecer la resiliencia y la adaptación a los efectos del cambio climático para evitar que baje la productividad del sector agropecuario al punto de amenazar la seguridad alimentaria del país “a través de medidas como diversificar la producción, ampliar y profundizar las prácticas agroecológicas, restaurar los suelos y manejar el agua de manera más sostenible”.
“Transformar los sistemas alimentarios para adaptarlos a los impactos del cambio climático sólo es posible alineando esas metas con las que establezcan las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC, por sus siglas en inglés), que en este año 2025 están en proceso de actualización y mejora para ser presentados a la Convención de Naciones Unidas para el Cambio Climático”, explicó.
Bakú, Azerbaiyán.– La delegación de la República Dominicana en la COP29 resaltó la necesidad de que en esta Conferencia el mundo aumente su ambición hacia la acción climática y no pierda de vista el objetivo de limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrados por encima de la temperatura promedio mundial respecto a la era preindustrial.
Durante su participación en la Reunión de Líderes de los Pequeños Estados Insulares en Vías de Desarrollo sobre el Cambio Climático, los jefes de la delegación dominicana insistieron en que el cambio climático está causando daños en el presente y amenaza el futuro de miles de millones en todo el mundo.
"Nuestros países son especialmente vulnerables a los efectos del cambio climático, cuyos impactos ya han causado más de 47,000 millones de dólares en pérdidas en los últimos 30 años para los países insulares del Caribe y el Pacífico. Por tanto, es urgente seguir tomando acciones concretas para hacer frente a este desafío", dijo la viceministra de Cambio Climático del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Ana Pimentel.
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De su lado, el vicepresidente ejecutivo del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, Max Puig, insistió en la necesidad de que los países desarrollados prioricen y aceleren la financiación para la adaptación a los efectos del cambio climático en los países más vulnerables.
"También es fundamental que entre en operación el Fondo para atender Pérdidas y Daños que se creó en la COP28 (2023) para reparar a los países más afectados por los efectos del cambio climático y promover, a través de los otros fondos, la adaptación y el desarrollo de capacidades para hacer frente a este desafío", dijo.
Ambos funcionarios también recordaron que la República Dominicana ha asumido el compromiso de contribuir con la reducción de sus emisiones de gases de efecto invernadero, con el fin de frenar el calentamiento global como parte de la responsabilidad compartida de todas las naciones que forman parte de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático.
El país demuestra así su liderazgo en la ambición climática, a pesar de ser uno de los países que menos han contribuido al aumento de la concentración de gases de efecto invernadero en la atmósfera.
En la Cumbre de Líderes de los Pequeños Estados Insulares en Vías de Desarrollo sobre el Cambio Climático participaron figuras de renombre y representación como el secretario general de las Naciones Unidas, Antonio Guterres; el presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev; el presidente de Maldivas, Nohammed Muizzu; la presidenta de Islas Marshall, Hilda Heine; y el presidente de la COP29, Mukhtar Babayev.
También intervinieron el primer ministro de Tonga, Hu'akavermeiliku Siaosi Sovaleni; de Granada, Dickon Mitchell; el de Bahamas, Phillip Davis; de Antigua y Barbuda, Gastón Bowne, y de Islas Cook, Mark Brown.
Además, tuvieron participaciones otros líderes como el ministro de Recursos Naturales, Medio Ambiente y Suelos de Samoa, Toeolesulusulu Cedric; la secretaria general de CARICOM, Carla Nathalie Barnett; la directora del Fondo Verde para el Clima, Mafalda Duarte; el director ejecutivo del Fondo de Pérdidas y Daños, Ibrahima Cheikh Diong, y el enviado especial para Cambio Climático de Vanatu, Ralph Regenvanu.
Santo Domingo.– Al celebrarse este viernes 20 de septiembre el 16º aniversario de la creación del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio (CNCCMDL), es de notar que pese a ser uno de los últimos países de América Latina y el Caribe en aprobar una Ley de Medio Ambiente y Recursos Naturales en el año 2000 (Ley 64-00), hoy en día, República Dominicana es uno de los países en vías de desarrollo que lidera la acción climática.
Ese liderazgo se destaca tanto en el desarrollo de proyectos para la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, así como en las acciones para la adaptación a los efectos negativos del cambio climático, lo que resulta clave para el país.
Como parte de esas medidas, el CNCCMDL obtuvo la aprobación del Plan de Inversión para los 34 millones de dólares (unos 2,000 millones de pesos dominicanos) que destinarán los Fondos de Inversión para el Clima (CIF) para proteger la cuenca alta, media y baja del río Yuna, lo que asegurará la producción de agua, la gestión adecuada del riego agrícola y la reducción de las inundaciones en el entorno de este importante afluente. Este proyecto será implementado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales.
El mismo CIF también aprobó 85 millones de dólares (unos 5,100 millones de pesos dominicanos) a través de su programa de Aceleración de la Transición del Carbón, promovido por el Consejo Nacional para el Cambio Climático de la mano con el Ministerio de Energía y Minas, para reducir de manera progresiva, la participación de las plantas de carbón en la generación de energía eléctrica en el país.
Este financiamiento está alineado con la adhesión de República Dominicana a la Alianza para Impulsar la Superación del Carbón (PPCA, por sus siglas en inglés), la cual lideran Reino Unido y Canadá y que resulta clave para asegurar que no se construyan nuevas plantas eléctricas a carbón y se complete una transición justa y ordenada.
Este proceso seguirá siendo apuntalado, luego de que el CNCCMDL logró la admisión del país como uno de los 4 miembros piloto del programa de Aceleración de la Transición Energética (ETA, por sus siglas en inglés), iniciativa público-privada que podría movilizar 72,000 y 207,000 millones de dólares en financiación de transición energética justa para el año 2035.
Este programa lo lidera el Gobierno de Estados Unidos junto con la Fundación Rockefeller y el Fondo Bezos Earth (del fundador de Amazon, Jeff Bezos), con el apoyo de Winrock International y el Banco Mundial. También participan grandes corporaciones globales como Amazon, Bank of America, Boston Consulting Group, Mastercard, McDonald's, Morgan Stanley, PepsiCo, Salesforce, Schneider Electric, Standard Chartered Bank, Trane Technologies y Walmart.

Una las políticas climáticas que ha priorizado la República Dominicana a través de su Contribución Nacionalmente Determinada (NDC, por sus siglas en inglés) es la protección de la niñez ante los efectos del cambio climático.
La estrecha colaboración del CNCCMDL y la organización Save The Children permitió determinar un mapa de actores relevantes de la sociedad civil y organizaciones comunitarias para la niñez y la infancia, que llevó a establecer una Política de Cambio Climático y Niñez para República Dominicana.
A partir de esa política, el Consejo Nacional para el Cambio Climático y el Fondo de Naciones Unidas para la Niñez y la Infancia (Unicef) firmaron un acuerdo de colaboración que permitirá realizar, en el país, el estudio "Situación de la infancia frente al cambio climático, la degradación ambiental, la energía y la reducción de riesgos de desastres", en el que también participan el Consejo Nacional para la Niñez (Conani), y el Instituto Nacional de Atención a la Primera Infancia (Inaipi).
Además, se estableció el acuerdo de colaboración entre el Ministerio de Educación y el de Energía y Minas, con la veeduría del CNCCMDL, para instalar paneles solares en los techos de más de 400 planteles escolares en todo el país, lo que permitirá que todas las escuelas y liceos tengan energía eléctrica.
A la fecha, esos paneles están en proceso de conexión y puesta en funcionamiento en más de 200 planteles escolares y, además de poder alimentar lámparas, bombillos, abanicos y computadoras, podrán suministrar energía eléctrica a los entornos comunitarios, especialmente, los fines de semana y feriados.
Otro proyecto de electrificación comunitaria a partir de paneles solares es el que se desarrolla en Bohechío (San Juan), Padre Las Casas (Azua), La Guázara (Barahona), El Firme (Duarte) y Jacagua (Santiago), donde pequeñas estaciones de paneles solares facilitarán el bombeo de agua para uso doméstico y riego agrícola, lo cual mejora la calidad de vida e impulsa el desarrollo económico y social de esas localidades.
Este proyecto es financiado por la Unión Europea a través del Centro de Cambio Climático para los Países del Caribe (CCCCC, por sus siglas en inglés), que también financió la adquisición de tres estaciones hidrometeorológicas que fueron entregadas, en 2022, a la Oficina Nacional de Meteorología, hoy Indomet, para mejorar la capacidad de observación y monitoreo de las condiciones del tiempo en el país, así como facilitar la prevención y gestión de riesgos.
Precisamente para la prevención y gestión de riesgos, el Consejo Nacional para el Cambio Climático, como punto focal del país en la Coalición para el Desarrollo de Infraestructuras Resilientes (CDRI), logró que esa organización financie el desarrollo de una herramienta tecnológica que mejore las capacidades del Centro de Operaciones de Emergencia y los demás organismos del Estado, para emitir y difundir alertas de posibles inundaciones u otros desastres, de manera directa e instantánea a toda la población.
Este proyecto está siendo financiado por la CDRI a través de su programa para la Infraestructura para Estados Insulares Resilientes (IRIS), el cual también está financiando, en paralelo, la iniciativa de "Fortalecimiento de las capacidades, la seguridad y la resiliencia de las infraestructuras críticas en la República Dominicana, Cuba y Haití", que formará una red de 45 profesionales formados y certificados en evaluación de la seguridad y la resiliencia de las infraestructuras educativas y de abastecimiento de agua.
Ambos proyectos están valorados en medio millón de dólares cada uno, fondos no reembolsables que son aportados directamente a las instituciones implementadoras, como la Defensa Civil, el Indrhi, la Onesvie, entre otras. La iniciativa se alinea con el Decreto Presidencial 603-23, que crea la Comisión de Supervisión de Infraestructuras Públicas ante el Cambio Climático.
Otra entidad que está fortaleciendo las capacidades técnicas del país en temas vinculados al cambio climático, es la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo" (AECID), que a través del Proyecto "Generación de Capacidades en la Administración Pública para la Construcción de Resiliencia Climática en los Sectores y Servicios Claves para la Población", con un financiamiento no reembolsable superior a los 100,000 euros que permitió desarrollar el sistema de monitoreo y evaluación para registrar los avances de los proyectos nacionales de adaptación al cambio climático.
Todas estas iniciativas, vinculadas entre sí, muestran la visión integral y holística de República Dominicana ante el cambio climático y sus efectos, lo que explica que el país esté robusteciendo sus capacidades institucionales para gestionar los apoyos financieros internacionales y la organización intergubernamental que lidera el Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio.
De hecho, el presidente Luis Abinader fue el primero en convocar una reunión plenaria de las autoridades que forman parte del CNCCMDL, encuentro que se realizó en octubre de 2020 y que tuvo su segunda edición en abril de 2023, en la cual lanzó propuso un gran pacto entre el gobierno, partidos políticos y demás sectores de la sociedad.
El presidente Abinader también emitió tres decretos en los últimos cuatro años para fortalecer el rol institucional del Consejo, el primero fue el 541-20, que convirtió a República Dominicana en el cuarto país de América Latina y el Caribe en contar con un Sistema de Monitoreo, Revisión y Verificación de Emisiones de Gases de Efecto Invernadero (Decreto MRV), el cual permite que el país pueda conocer de manera precisa y basado en los estándares científicos globales.
La aprobación de este decreto está alineada con el deber que tiene el país de actualizar su inventario de gases de efecto invernadero (INGEI) y avanzar en la conformación del Sistema Reforzado de Transparencia Climática, el cual es un mandato del Acuerdo de París que facilita el acceso del país al financiamiento internacional y la inserción en los mercados internacionales de carbono.
De hecho, este miércoles fueron presentadas las Guías sobre el Funcionamiento del Marco Nacional Reforzado de Transparencia Climática, las cuales permiten que todas las instituciones vinculadas a dicho sistema conozcan su rol de manera clara y concreta y puedan actuar en concordancia con sus responsabilidades.
Estas Guías fueron desarrolladas gracias al apoyo técnico facilitado por la Iniciativa para la Transparencia de la Acción Climática (ICAT) a través del Consejo Nacional para el Cambio Climático y la Oficina de Naciones Unidas para Proyectos y que contará, además, con otra iniciativa para desarrollar capacidades institucionales que será financiada por la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo" (AECID) por 250.000 euros (unos 16 millones 750,000 pesos dominicanos).
Otros dos decretos fueron aprobados para afianzar y ampliar las capacidades y el alcance de las labores del Consejo Nacional para el Cambio Climático y Mecanismo de Desarrollo Limpio, se trata de los Decretos 165-21 y 348-21, los cuales le asignaron nuevas responsabilidades de coordinación interinstitucional.
El sistema de gobernanza climática de República Dominicana es considerado como un ejemplo a seguir en distintas latitudes, debido a la capacidad de coordinación ágil y directa a lo interno del Gobierno y con sectores de la sociedad civil, la cooperación internacional, el sector privado y las academias. Países como Colombia, México y Honduras han adoptado sistemas similares.